sábado, 23 de agosto de 2014

LAS EMOCIONES






" No lloramos porque estamos tristes, estamos tristes porque  lloramos"
William James, 1842-1910, psicólogo, defendió erróneamente que primero se producía una reacción física y esa reacción provocaba la emoción ". 



Tristeza, alegría, asco, sorpresa, miedo, ira, y otras emociones, nos preparan para adaptarnos y actuar en un entorno que está en continuo cambio.

Las emociones maduran con la edad. Las emociones primarias, que se desarrollan desde el nacimiento hasta los seis meses de edad, son la ira, la tristeza, la sorpresa, el asco, el miedo y la alegría. A partir de los dos años y medio se desarrollarán todas las demás, las emociones secundarias, como la envidia, la empatía, el orgullo, la vergüenza o la culpa. Para estas últimas será necesaria una evaluación de nuestro propio "yo" y unas normas sociales que dependerán de cada cultura.

Las emociones primarias son universales, se caracterizan por tener un sustrato neural, unos sentimientos y una expresión facial específicos y distintivos, un procesamiento cognitivo propio, derivar de procesos biológicos evolutivos y manifestar propiedades motivacionales y organizativas de funciones adaptativas.

El procesamiento emocional consta de:
  - Unas condiciones que desencadenan las emociones: Estímulos externos o internos. Estos pueden producirse a través del oído, el olfato, el gusto, el tacto, por la actividad interna de nuestro organismo, por la actividad mental e incluso por un recuerdo. A veces son procesados automáticamente y no somos conscientes de lo que ha ocurrido.
- Una experiencia subjetiva o sentimiento que son producto del metabolismo neuronal. El sentimiento es reflejo de los cambios en la bioquímica y fisiología del organismo.
- Un procesamiento cognitivo, consciente o no, en el que evaluamos y valoramos el estado de activación y el contexto en el que se produce. Evaluamos las características afectivas y valoramos la situación según su significado personal.
- Unos cambios fisiológicos que preparan al organismo para la acción, para afrontar la situación. Cambios que se producen en el sistema nervioso central, periférico y endocrino. Aceleración de la respiración y ritmo cardíaco, cambios hormonales, cambios en la tensión arterial, sudoración y rubor entre otras.
- Unos patrones expresivos y de comunicación, verbales o no.
- Un efecto motivador que nos empuja a la acción.



Las emociones nos ayudan a responder a los estímulos que percibimos: La tristeza nos mantiene en estado de recuperación ante una pérdida y nos permite un análisis de la situación; la sorpresa facilita la aparición de una reacción emocional y conductual apropiadas ante situaciones novedosas e inesperadas; el asco prepara al organismo para rechazar y evitar las condiciones ambientales dañinas; el miedo nos activa para protegernos o huir de elementos peligrosos; la alegría reduce el estrés, la ansiedad, el enfado y permite una interacción social, la ira propicia conductas de defensa o ataque en situaciones desagradables o frustrantes.

El sentimiento es la experiencia subjetiva de la emoción. Es la evaluación que realizamos cuando nos enfrentamos a una situación. Son impresiones pasajeras y fugaces, en ocasiones apenas perceptibles.

 La experiencia subjetiva en la sorpresa es la sensación de "mente en blanco", incertidumbre; en el asco la repulsión; en el miedo sentimos pánico; en la alegría aparece una experiencia de "flujo"; en la tristeza sentimos pena; la experiencia subjetiva de la ira es la hostilidad.


Las emociones tienen varias funciones:
- Adaptativas: Preparan al organismo para la acción adaptándonos al medio. La sorpresa promueve la exploración, el asco el rechazo, la alegría la afiliación, el miedo la protección, la ira la autodefensa y la tristeza la reintegración.
- Sociales: Mediante ellas comunicamos a los demás nuestro estado de ánimo, avisan de si estamos malhumorados, felices o necesitamos soledad. Expresamos emociones mediante los gestos faciales, las posturas corporales, el tono de voz, la risa, incluso facilitan una comunicación artística mediante la música, la pintura, la escritura, etc.
Las emociones permiten una interacción social y activan nuestra empatía hacia los demás.
- Motivacionales: Las emociones pueden dirigir la conducta hacia una meta y regular la intensidad que necesitamos para alcanzarla. Las emociones nos motivan.

¿En qué situaciones experimentamos las diferentes emociones?
Sorpresa: La causa algún acontecimiento repentino e inesperado. Un suceso que discrepa de nuestro plan o esquema. Los procesos de pensamiento ordinarios quedan momentáneamente detenidos para procesar y evaluar lo que ha ocurrido y después surge otra emoción, positiva o negativa según la situación en la que nos encontramos. También es una respuesta al descubrir algo insospechado.
La sorpresa limpia el sistema nervioso de cualquier actividad que pueda interferir con el ajuste a un cambio imprevisto. La sorpresa es la emoción más breve de todas las primarias y puede ser una emoción tanto positiva como negativa.

Asco: Lo causa la textura, apariencia, olor o sabor de algunos alimentos, las secreciones corporales, el aspecto de algunos animales, ciertas conductas sexuales inapropiadas como tener sexo con animales, el contacto con cuerpos muertos, la visualización de trozos corporales, la falta de higiene, algunos objetos, olores pestilentes.
Si creemos que al ingerir un alimento o sustancia nos ha sentado mal generaremos un rechazo a ese alimento llamado seguridad aprendida que impedirá que queramos volver a comerlo, esta seguridad aprendida es elicitada por la emoción de asco y aumenta nuestra supervivencia. 

Miedo: Producido por un peligro presente e inminente, por la percepción de daño físico o psicológico. Por la presencia de algo amenazante o la ausencia de algo que nos proporcionaba seguridad y confianza. Muchas veces sentimos miedo por condicionamiento vicario, es decir, cuando vemos a alguien sintiendo miedo imitamos esa conducta y aprendemos a que esos estímulos son peligrosos para nosotros. Es una de las emociones más intensas y desagradables.

Alegría: Surge cuando la persona experimenta una atenuación en su estado de malestar, cuando se consigue una meta o un objetivo deseado o cuando tenemos una experiencia estética (presenciar algo bello). También podemos sentir alegría por lo sucedido a otra persona tanto por algo positivo o negativo.
La alegría hilarante es la alegría que se manifiesta mediante la sonrisa, la risa, o carcajadas, producida por situaciones cómicas o chocantes, por estimulación táctil (cosquillas), por ver a otros en ese estado o mediante algunas sustancias como el alcohol y las drogas. Estas sustancias también podrían inhibir la alegría.
La expresión de la alegría está sujeta a normas culturales que determinan cuándo, dónde y con quién puede expresarse esta emoción.

Tristeza:  La causan situaciones que nos suponen una pérdida o que nos acarrean algún perjuicio o daño. Surge cuando la valoración cognitiva que hace la persona le lleva a creer que no puede hacer nada por recuperar la meta perdida o el estado anterior en el que se encontraba. La pérdida o daño puede ser personal o afectar a otros allegados.También puede ocurrir cuando una situación es tan positiva y genera un gozo tan intenso que desborda la capacidad de la persona para manejarlo. 
Cuando una persona cree que su conducta voluntaria no influyen en nada en los logros que quiere conseguir, se desarrolla un estado psicológico llamado indefensión aprendida, marcado principalmente por la tristeza, esta indefensión aprendida está presente en el estado psicológico de una persona afectada por la violencia de género.

Ira: Surge cuando la persona se ve sometida a situaciones que le producen frustración o que le resultan aversivas como cuando se le impide el acceso a una meta o cuando se transgreden las normas o derechos. Cuando valoramos que el comportamiento de otra persona ha sido intencionado y que es merecedor de reprobación. Cuando tenemos el convencimiento de poder iniciar un plan de acción que haga posible el retorno a las condiciones originales previas. Cuando una acción aprendida no es seguida del resultado esperado, por ejemplo cuando echamos una moneda en una máquina expendedora de bebidas y la máquina se queda la moneda y no nos da lo que hemos pedido.
Otras situaciones que pueden generar ira es el dolor constante, el ruido intenso y repetitivo, los malos olores, el hacinamiento, y el frío o el calor excesivos.

Ansiedad: Es una actitud emocional. La causa las expectativas de peligro y el estrés. Los desencadenantes de la ansiedad no son situaciones que puedan dañar directamente a la persona, como ocurre con el miedo, sino que son reacciones aprendidas y anticipadas de amenaza. Es la interpretación anticipadora de la situación de amenaza o peligro que hace la persona.
El temor a la crítica, a la interacción social, al rechazo, a los conflictos, a la agresión. Temor relacionado con la muerte y las enfermedades. Miedo a perder el control, temores agorafóbicos, a viajar solo en tren o en autobús, a lugares públicos, etc.
Su experiencia subjetiva es la angustia.

Vergüenza y Culpa: Surgen cuando se da una evaluación negativa del yo, en la vergüenza es de carácter global y en la culpa es de carácter específico, referida a una acción concreta.

Felicidad: Es una actitud emocional. Aparece cuando se consiguen metas vitales y personales de índole global o específicas pero de gran relevancia en la vida de una persona. En el desarrollo de actividades congruentes con los valores personales más íntimos y en el de las propias potencialidades. Cuando conseguimos los fines anhelados, y el éxito en el desarrollo de nuestro plan de vida. También cuando es congruente nuestra vida real con nuestras expectativas y cuando nos comportamos acordemente con nuestros valores y forma de pensar. También está determinada por la interacción con los otros y por la comparación con ellos.


¿Qué ocurre cuando las emociones se vuelven en nuestra contra?

La sensibilidad al asco está asociada a varios trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia y la bulimia y es la base de algunas fobias y de los síntomas obsesivo-compulsivos.
Cuando la reacción de miedo es excesiva se produce un bloqueo emocional y de la acción, surgen trastornos de ansiedad, ataques de pánico, fobias y trastorno por estrés postraumático.
Una alegría incontrolable o extrema produciría un estado maníaco.
La tristeza extrema desemboca en la depresión.
Las dificultades en el manejo de la ira producen el desarrollo de enfermedades coronarias e hipertensión. La ira de carácter poco adaptado y violento aparece en trastornos como el déficit de atención, el estrés postraumático, el trastorno explosivo intermitente, y a otros trastornos de carácter sádico, límite y paranoide de la personalidad.


La inteligencia emocional es la habilidad para percibir, valorar y expresar las emociones adecuadamente y adaptativamente; la habilidad para comprender las emociones, el uso de los recursos emocionales y la habilidad para regular las emociones en uno mismo y en los demás.

Vivimos en un laberinto de emociones...

 




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