domingo, 9 de septiembre de 2012

RECHAZO SOCIAL



Todos en algún momento de nuestra vida hemos sentido un rechazo, ya sea social, laboral, familiar... Seguro que alguna vez en nuestra infancia hemos sido objeto de burlas de otros compañeros, nos hemos quedado solos en el patio del colegio y hemos notado como los demás nos miraban de forma extraña, nos ha dado mucha vergüenza salir a la pizarra por miedo a qué pensarán los que nos observan. Quizás algún amigo/a nos ha dejado de hablar, y ha desaparecido de nuestras vidas, alguna pareja nos ha abandonado cuando realmente la amábamos, o algún familiar querido nos ha dejado de lado; en el ámbito laboral tambien hemos podido sufrir algún rechazo por parte de compañeros o jefes. Todos sabemos qué se siente cuando nos sentimos rechazados, cuando creemos que no somos suficientemente buenos para alguien o nos sentimos un "bicho raro".


LA NECESIDAD DE PERTENENCIA:
La necesidad de pertenencia es el hecho de establecer y mantener al menos un mínimo de relaciones interpersonales que sean duraderas, positivas y significativas. La pertenencia es una necesidad básica para el ser humano, por ello la exclusión social o rechazo social es una grave amenaza para cualquier persona.

Efectos de la exclusión social en el individuo:
- Agresividad.
- Déficit cognitivo, por ejemplo: mayor dificutad para realizar tareas que implican razonamiento lógico.
- Dificultades para concentrar la atención.
- Menor tolerancia a la frustración.
- Pasividad y letargo.
- Percepción distorsionada del paso del tiempo, que para la persona afectada pasa más lentamente.
- Énfasis en el presente, dificultades para mirar hacia el futuro.
- Tendencia a evitar la reflexión sobre uno mismo y sobres sus circunstancias vitales.
- Tendencia a conductas autodestructivas, que se refleja en incrementos de comportamientos contrapoducentes como, por ejemplo, asumir riesgos innecesarios o tomar decisiones poco saludables.

La exclusión social afecta negativamente a nuestro yo , ya que, cuando sentimos que los otros nos rechazan, el hecho de mirar en nuestro interior y reflexionar sobre nuestro propio yo nos resulta molesto y amenazante, por lo que tendemos a evitarlo. Esto afecta a nuestra autorregulación y a nuestra auto-consciencia.

Para que sea fácil entender qué es nuestra autorregulación os pongo unos ejemplos: 
- Nuestra autorregulación es lo que hace que nos levantemos para ir a trabajar cada día.
- Es lo que hace que pasemos horas estudiando y no lo dejemos para hacer actividades de ocio.
- Es lo que hace que evitemos gritar o agredir a una persona a la que no soportamos.
- Es lo que hace que renunciemos a tomar kilos de dulces porque sabemos que es perjudicial para nuestra salud y nos engorda...

¿Qué es nuestra auto-consciencia? Es la capacidad de ser conscientes sobre nosotros mismos, sobre nuestra existencia y experiencia. Sería lo que registra nuestras experiencias, piensa nuestros pensamientos y siente nuestros sentimientos.


En resumen: El rechazo o exclusión social pone en peligro nuestra necesidad de pertenencia afectando a nuestro yo (nuestra autorregulación y nuestra auto-consciencia).

Las personas que tienen algún estigma social fuerte pueden experimentar frecuentemente a lo largo de sus vidas la sensación de que su pertenencia a redes sociales no está asegurada. De hecho, las personas estigmatizadas a menudo son víctimas de procesos de exclusión en distintos contextos sociales, como la escuela o el trabajo, esto hace que obtengan malos rendimientos académicos debido a los efectos que la amenaza a la pertenencia puede generar en su capacidad autorreguladora, y no por holgazanería o baja capacidad intelectual.


Lo que los demás rechazan de ti, cultívalo. Eso eres tú.
Jean Cocteau (1889-1963) Escritor, pintor, coreógrafo.

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